Ella tiene una forma de hacerme creer
que es para mí la mejor manzana,
su estilo desprecia mi soñar,
con ella soy rico, gratis.
La veo casi como un demonio
y rasco la alfombra por su amor.
Saludable y católica,
no le gusta que ande sólo,
se ha montado en mi nariz
y es para mi la mejor fruta.
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